Sobre ordenar la economía, los traductores independientes y no saber cómo dividir la cuenta. Entrevista a Ezequiel Baum

Parte de las resoluciones del año en Tradoctas tiene que ver con la reorganización de las finanzas, con separar las finanzas personales de aquellas propias de los movimientos de la empresa, entre otras tareas. En febrero de este año 2017 me enteré de la «Clínica Financiera para Freelancers», una iniciativa coordinada por Ezequiel Baum, y me sumé sin dudar. Las dos horas en las que transcurrió esa charla me cambiaron y, especialmente, me orientaron, encausaron mi sentido común muchas veces embaucado por lo lindo, lo superfluo y mi tendencia a saltar de alegría cada vez que recibo un gran pago como si para lo único que sirviera fuera para nadar en billetes. Sabía que algo de eso que había vivido me iba a salvar y a hacer crecer. Compré el libro de Ezequiel en la recepción. Empecé a leerlo mientras volvía a la oficina. Esto fue un viernes: para el lunes, ya estaban en práctica algunos consejos de la charla y del libro.

Desde entonces, todas las semanas, cuando hago el arqueo, pienso en cuál será el porcentaje de freelancers o emprendimientos que sumarán esta actividad a su trabajo y me imagino que no tantos. Por eso, se me ocurrió hacerle algunas preguntas a Ezequiel y publicarlas acá. Tal vez ayude a nuestros lectores también. Aquí va la entrevista.

–Entre la comunidad de traductores, por nuestra formación preeminentemente lingüística, suele haber poca cultura financiera. De hecho, en cualquier grupo de traductores en una mesa de restaurant, ocasionalmente surge el comentario «somos traductores, la matemática no es lo nuestro» a la hora de dividir la cuenta. ¿Qué tres primeras medidas considerás las más importantes para un freelancer que empieza a desarrollar su profesión o a repensar el modo de calcular sus ingresos y gastos?

–Lo primero que hay que tener en cuenta es que necesitamos tener en claro qué vendemos y a qué precio, para visualizar nuestra capacidad económica. Armar un menú o lista de precios, compararla con la competencia, confirmar que estamos dentro de mercado (o que somos muy buenos y podemos cobrar más caro). Eso nos ayuda a entender cuánto podríamos ganar en función a la cantidad de trabajos que podríamos vender (¡y entregar!) en un período determinado. Lo segundo que hay que entender es que el mes no es la mejor escala para definir si estamos bien o mal económicamente, sobre todo si no tenemos ingresos frecuentes fijos. Esto es un problema porque normalmente tenemos gastos que se repiten todos los meses (alquiler, compras del supermercado, el celular, viáticos, etc.), y gastos que no hacemos todos los meses pero que seguro hacemos una vez al año (vacaciones, compra de ropa, arreglos de la casa, service del auto, etc.). Tenemos que entender nuestra economía como la suma de ingresos frecuentes (eso que está atado a un contrato y que seguramente contemos con eso mientras dure) y extraordinarios (negocios o clientes que no tenemos certeza de que sucedan) que durante un año deberían ser superiores a nuestros gastos frecuentes y extraordinarios. Si eso pasa, vamos a poder ahorrar. Si no, vamos a estar desahorrando o endeudándonos. Por eso, lo tercero que tenemos que tener en cuenta es que los medios de pago que usamos no son iguales: pagar con efectivo o débito es una cosa. Pagar con tarjeta de crédito es otra: ahí nos estamos endeudando. Y si lo hacemos en cuotas, nos estamos endeudando por varios meses, con lo cual tenemos que medir bien que eso que estamos gastando de forma financiada con crédito no nos esté metiendo en un problema al sumar un volumen de gastos mayor al que nos permiten nuestros ingresos, por más que la tarjeta nos dé límite. El financiamiento tiene que ser una decisión que se subordine a nuestra capacidad económica genuina y a nuestros objetivos (que deben ser realistas). Si no, vamos derecho al desastre.

–¿Sirve calcular cuánto ganamos al mes si no tenemos un ingreso fijo?

–No, justamente porque se trata de ingresos que no me permiten tener parámetros de un mes tipo, lo que tengo que proyectar es en un año, independientemente del momento del año, cuántos laburos freelance, de qué tipo y a qué precio puedo concretar, y trabajar con un escenario realista, uno pesimista y uno optimista, como para poder tomar eso como referencia y darle un piso al nivel de gastos, de forma de no apuntar a vivir por encima de nuestras posibilidades, aunque la tarjeta lo permita (¡por un tiempo y a un costo altísimo!).

–Muchos traductores cobramos dinero a través de medios de pago electrónico como PayPal o Payoneer. Algunos empezamos a incursionar en Nubi. Estos ingresos suelen tomarse como un «ahorro forzado» que se termina gastando en compras electrónicas en páginas como eBay o Book Depository. ¿Qué forma de cobro sería la más conveniente en estos casos para recibir dinero del exterior?

–Hoy por hoy ya está resuelto el problema de recibir transferencias del extranjero a una cuenta local por la exportación de servicios, pero si los clientes están acostumbrados a usar PayPal, el desembarco de esta empresa en Argentina de la mano de Nubi parecería ser el más adecuado por su simplicidad.

–¿Se puede invertir y ser freelancer?

–Si, cualquiera que genere capacidad de ahorro puede invertir. Lo que hay que tener en claro es que como freelancers estamos expuestos a baches financieros (por disminución del trabajo o porque nos pagan tarde) que van a requerir una reserva de dinero líquido (disponible rápidamente y sin perder valor por acceder al mismo). Esa reserva no podemos invertirla en alternativas que requieran de varios meses o incluso años para generar rentabilidad porque podemos necesitarlo antes de que rinda ganancias e incluso, como en el caso de las acciones, podemos salir perdiendo por irnos apurados. En ese sentido, plazos fijos o Lebacs o, mejor aún, fondos comunes de inversión que tienen mucha más liquidez, pueden funcionar bien para invertir la reserva. Y el ahorro que sabemos que no vamos a tocarlo (dinero que juntamos para encarar proyectos de acá a unos años, para el futuro de nuestros hijos o jubilación) apuntar a invertirlo a largo plazo con una mayor posibilidad de capitalización, siempre en función al riesgo que podemos tolerar.

 

Ezequiel Baum (Trainer Financiero) es Licenciado en Economía (UBA). Lleva casi dos décadas trabajando en temas vinculados al manejo del dinero y el análisis financiero en empresas de todo tipo. Fue docente universitario, emprendió y dirigió empresas y desde 2014 lleva adelante Trainer Financiero, una consultora especializada en alfabetización financiera y asesoramiento a particulares, emprendedores y pymes, desde donde ya capacitó a más de 400 personas en el manejo del dinero, las inversiones y la gestión financiera de los negocios.

Es autor de Ordená tu economía, un manual de supervivencia financiera que ayuda a organizarse con el manejo del dinero, publicado por Editorial Aguilar (Penguin RandomHouse Mondadori) en octubre de 2016 con más de mil ejemplares vendidos y colaboró en diferentes medios gráficos con artículos sobre finanzas personales.

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